Impresionante mancha.

           

Impresionante mancha.

 

            Bueno, estoy despertando con un rayo de sol que entra por la venta de mi apartamento. La brisa está batiendo las cortinas que se mueven como cinturas al comenzar un baile. Los papeles que utilizo para tomar apuntes, están regados por todos lados. Se veía algo así, como cuando uno pasa muchos días fuera del hogar y en verdad no he pasado ni uno, desde que llegué a esta ciudad. Tengo muchos años, ya casi ni me acuerdo, desde cuando estoy encerrado en esta selva de rascacielos, que te envuelve como semilla dentro de una vaina, donde todo el mundo parece una copia de si mismos. Hombres que hablamos de una libertad sin aprender, pues no hay peor cárcel que aquella que se asume libremente, sin oponer resistencia, quiero decir, usándola como una moda. Yo trabajo para una empresa de manufactura de tarjeta de máquinas automáticas; las cuales se encargan de llevar todo el proceso hasta la entrega. Tengo aproximadamente diez años en este lugar, anoche me apertreche con unos amigos a  disfrutar y en vista que, los bonos forman parte de nuestra ganancia. Como no tenemos nada en que invertir, nos los gastamos en farras. 

        En las tertulias que iniciamos entre las chicas que nos acompañan se pasan las horas de la noche. Pero ayer sucedió algo que aun no logro recordar. No se si fue cuando decidimos probar un nuevo trago, que preparó el bartender, el cual consistía en una especie de cóctel de rones y tequilas, los que hasta ahora, sigue haciendo sobre mi cabeza estragos y una danza de tambores interminables. Bueno voy a levantarme y entonces antes de hacerlo, observo mis manos ensangrentadas y mi camisa rasgada, llena de puntos rojos. Como si hubiera pasado por debajo de una escalera y algún pintor desprevenido, dejó caer el galón desde arriba, el cual terminó por cubrir toda mi ropa. Era el pensamiento más sano y menos cruel, que se le hubiera ocurrido a un hombre de treinta años como yo, sin ni siquiera una entrada a la policía y menos aún, con algún prontuario que me hiciera pensar diferente a lo que primitivamente hago durante este tiempo que llevo en la ciudad. 

      Término de pararme de la cama y voy corriendo al lavabo en vista que las nauseas estaban a punto de hacer la aparición más asquerosa que se presenta, en las almas como la mía luego de estas noches de alegría. Si quieren saber un poco más de mi, les contare mis padres no son de aquí somos de una estado que queda al norte de esta hermosa ciudad, es buen sito para trabajar, pero soy de los que cree que cerca de la familia no es bueno estar y menos si deseas mantenerte soltero, como quiero yo, sin el constante martilleo de mi madre que desea unos nietos de mi y de mi hermana. Que tampoco termina por casarse. Pasaron unos minutos antes de que terminara de botar todo aquello que me salió del estoma, era pelota de bolo alimenticio, el cual viendo a primera vista note que ni masticado estaba, algo así no termine su proceso de masticación quien sabe porque no lo hice. Entre tanto, busque jabón líquido desinfectante para ver si podía limpiar las manchas rojas que andaba por toda mi piel especialmente mi pecho, alcance algo de algodón y un poco de alcohol, después de lavarme, entonces note que las manchas se iban cayendo un poco con el agua y quedaba la zona totalmente limpia cuando restregaban con el algodón, quedando en el los restos que, olían a hierro y eran de aspectos gelatinosos, lo supe desde que mire en el suelo cuando caían desde mi pecho, los cuales alcanza a invadir todos mis bellos en la zona pectoral y parte de la abdominal; mi camisa esta semi abrochada hasta la cintura. Y por esta razón pude ir tejiendo una aparente circunstancia, que me diera una pista del porque me encontraba todo lleno hasta los pies de este líquido acuoso y maloliente.  Luego de que me limpia lo mejor que pude, me dirigí a la ducha para seguir con la limpieza de todo mi cuerpo, había como un sonido de tictac que venía desde la cocina, el cual creí se trataba de alguna cacerola que se encontraba por lavar y entonces, por mi descuido de siempre eran dejadas para otra ocasión para cuando tuviera la oportunidad de volver a comer en casa y fregarar. Termine de asearme con el vapor de agua caliente que se desprendía de la ducha y el olor del jabón de tocador, me dieron la sensación de que todo seguía en orden, pues después de un baño siempre pensamos que recomenzamos la vida. Luego de secarme con la tuya blanca la cual note en su luciente blancura que mantenía su color blanco y que no fue producto de las manchas que habían invadido mi estancia. 

       Termine de salir de baño y vi que desde abajo de mi cama por entre las orilla de las cerámicas, sigue chorreando el odioso líquido negro que perturba el momento desde cuando me levante. Fui a cerrar las ventanas y entonces me asomo desde el piso hacia abajo, buscando no estuviera alguien aplastado como un sapo en la planta baja del edificio Belford Neld. luego sentí gran alivio al ver que estaba limpia sin rastro de que alguien hubiera saltado, Aun que no recuerdo nada bien como llegue a casa. Sé que ninguno de mis compañeros, ni Romel y Dieson, osara a dejarme solo si estuviera en estas condiciones, se que fueron ellos que me dejaron aquí durmiendo y a esto nadie más le permitiría la entra  a mi apartamento. 

        De egreso a lo que estaba, subí el colchón de la cama y vi que había una baso roto con parte de ese liquido acuoso que en otro momento, pensé que era sangre, fue como si mi alma volviera al cuerpo luego de permanecer en suspenso por varias horas. mientras recordaba. De pronto comenzó a sonar el celular desde no sé dónde, vi que se encontraba en un vaso lleno de agua, y desde allí gracias a la nueva tecnología contra agua, podía escucharlo. ¡Alo! Soy yo. Dieson, que ha pasado que no has venido al trabajo. Entonces le respondí. Y qué hora es. El me dijo. ¡Son las tres de la tarde borracho! Que creía. Bueno le dije. Ni que fuera tan agradable pasar todo el año encerrado como un ratón dentro de esas cuatro paredes. Que me lo descuente de las vacaciones de cinco años que tengo vencidas. Y comenzamos a reír. Nos vemos por la noche y terminó de despedirse. 

          Afuera se escuchaba los carros con el zumbido de sus claxon, hoy fue uno de esos días en los que no quise salir de mi habitación ni para buscar el periódico; además con el susto que me había llevado, pensé por un momento en que había asesinado a alguien y entonces yacía en mis manos, la prueba inocultable del delito. Me pasó algo parecido al momento en que estamos profundamente dormidos y deseamos despertar, pues un peligro está por suceder y en mi despertar, fue algo parecido, pues lo único que deseaba era que volviera hacerse de noche, para regresar a mi mundo y resultará en una pesadilla horrible tras mi sueño. 

 

Fue así que comencé a reconocer, que soy un hombre sin mayores resultados en mi conducta y la conclusión de lo que hago todos los días y  este que existe es su producto. Sustos que proporciona mi mente, para no hacerme creer que la vida de los hombres no es una constante monotonía y que, si no fuera por ella, que le agrega algo de sal y picante a nuestras vivencias, aunque sean en los sueños, no tendría más aventuras, para así darnos cuenta de que no estamos hechos de un molde y actuamos como robot, movido por impulsos eléctricos, los cuales nos permiten hacer lo mismo todos los días, sin que nos demos cuenta. Hoy supe, luego de despertarme, que no soy un robot porque sueño y hasta soy capaz de sumar argumentos criminales estando en vilo despierto, para hacer de mi vida nervios cuando quiero, como esas manchas de cereza que salpicaron mi cuerpo.  

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